Trabajos en Mbour y otra forma de ayudar a Senegal.

Cada vez cuesta más escribir, quizá sea la pereza, quizá el darte cuenta que todo esto que ves y sientes no se puede reflejar en unos párrafos. Aun así no hay que dejarlo pues un día miraré atrás y recordaré todo esto.

Con respecto al post anterior he de decir que las elecciones presidenciales en Senegal se resolvieron de una forma ejemplar. Hubo alternancia política, y el partido de Macky Sall se hizo con la presidencia desbancando al de Abdoulaye Wade. El caso de Senegal fue un ejemplo a seguir puesto que la alternancia fue pacífica. No así en los países de su alrededor. Malí tuvo hace unas semanas un golpe de Estado y se encuentra controlado por los militares, así como Guinea Bissau, país puerto de la droga de Sudamérica, que no ha sabido llevar por buen camino el proceso electoral y se encuentra en estos momentos bajo otro golpe de estado.

Pero el post que me ha llevado a escribiros es otro. El sábado 28 de abril estuvimos trabajando en Mbour, una pequeña ciudad al sur de Dakar, pegada a la costa. Realizamos cuatro sondeos y cuatro penetraciones dinámicas con el fin de realizar unos informes para una constructora española que va a realizar allí una estación de depuración para la ciudad de Mbour (que aun no tiene). Los fondos de dicha construcción son de la Unión Europea. Los conocidos fondos para el desarrollo. Y sin duda son un gran instrumento, no solo para apoyar a países sin recursos y mejorar, en este caso, sus infraestructuras; sino que también permiten mover su economía. ¿Y de qué forma? Pues de muchas, entre otras, cuando se aprueba un proyecto mucho dinero se distribuye por el país. Las constructoras contratan mano de obra local y dan trabajo. En estos casos no se tratan de salarios ínfimos (sí si son comparados con los españoles, pero el nivel de vida no es el mismo, ni las cosas cuestan igual) sino de salarios ya muy estandarizados. Además esas constructoras atraen a todo tipo de empresas relacionadas con la construcción: laboratorios de control de calidad, de estudios… y otras empresas: suministradores etc. Y las empresas españolas que estamos en Senegal ponemos nuestro granito de arena, por aportar nuestra experiencia y por dar trabajo a esos ingenieros senegaleses y mano de obra local a la que le viene fenomenal    que se mueva el dinero y su economía. Así poco a poco, Senegal va mejorando sus infraestructuras y dando a su gente mejores condiciones de vida. No se trata, por supuesto, de una ayuda altruista, pero se trata al fin y al cabo de avance, de trabajo y de desarrollo. Seguiremos trabajando en Senegal. De momento hemos visto que los ingenieros están muy bien preparados. Seguiré contándoos.

En la foto: Niños aprendiendo el ingenieso oficio de los estudios geotécnicos.


Elecciones presidenciales en Senegal

Vuelvo a retomar el blog porque quiero contaros, un poco más en profundidad la situación general que se vive en estos momentos en el país. Senegal está de actualidad, quizá no mucho en España, pero sí para Francia y los países africanos. Senegal está en pleno proceso de elecciones generales, y el día 25 de febrero los senegaleses irán a las urnas a votar al próximo presidente.

El clima que se vive en Dakar, y en general en todo el país (tengamos en cuenta que un tercio de la población vive en la región de Dakar), es de tensión relativa.

Su presidente Abdoulaye Wade, de 85 años ostenta el poder desde hace 12 años. Según la constitución, no era legítima su candidatura a las próximas elecciones, pero hace tiempo, Wade cambió ese artículo de la constitución para hacer legítima su candidatura. Hace unas semanas, el Tribunal Constitucional la ratificó, y las tensiones crecieron en el país. Hasta el momento se contabilizan cuatro muertos en diferentes manifestaciones.

La corrupción y los favores políticos entre los privilegiados son moneda cotidiana. Impresiona ver que hasta hace poco existían hasta 24 ministerios. Ministerios con el fin de colocar a las familias de unos y otros en el poder. En España, en las noticias, vemos la cantidad de pateras de subsaharianos queriendo llegar a canarias. Y es que impresiona ver la cantidad de gente vendiendo pequeñeces en su propio país intentando ganarse unos francos para subsistir. Jóvenes sin muchas posibilidades. Y es entonces cuando entiendes porque todo esa gente intenta huir de un país para buscar nuevas oportunidades en otro sitio. La mitad de su población vive por debajo de los umbrales de pobreza y la esperanza de vida es de 56 años.
Senegal es ante todo un país pacífico, con una tradición democrática muy asentada. Es uno de los pocos países que no ha sufrido un golpe de estado, y puede presumir de ser uno de los estados más estables del áfrica subsahariana. Eso se ve en su historia, y también en su día a día y en sus gentes. Que a pesar de tanta pobreza viven sin anhelar mucho intentando ganarse la vida como pueden. Senegal es un país rico culturalmente con unas buenas relaciones con Europa y Estados Unidos, y con aspiraciones comerciales que están ayudando a que el país salga adelante. No tienen grandes materias primas y si algo es importante para que ellos puedan salir adelante, es su relación comercial con el resto de países. De ahí que la gente se de cuenta de la importancia de una estabilidad en su país.

El pasado proceso de revoluciones en el norte de África creó un aurea de tensión por lo que pudiera pasar con las manifestaciones contra la candidatura de Wade. Los senegaleses piden que se respeten sus libertades, su constitución, y están cansados de la corrupción de sus políticos. Hasta la fecha se han producido manifestaciones aunque sin una importancia grave. Muchos confían en el pueblo, y apelan a que sean los ciudadanos con su voto los que decidan el futuro de su país. La gente está cansada del mismo presidente, aunque aún hay muchos que le apoyan.

Por la parte que nos toca vivir a los expatriados puedo deciros que hacemos vida normal. La embajada tiene todos los teléfonos y coordenadas de cada uno de los españoles que aquí estamos, así como números de teléfono y emails. Estamos informados en todo momento de en donde se desarrollan las manifestaciones. Aun así, el clima que se respira no es el de otros países que recientemente han tenido problemas. Existe movimiento sí, pero Senegal tiene una cultura en la que la violencia no ha sido protagonista en su historia. África no es un país, y a pesar de compartir ciertos detalles culturales, cada país es “un mundo”.

Estaremos expectantes a las próximas semanas.


Dakar

Dakar está en la encrucijada del sol, del desierto y del mar.

El sol nos tapa el firmamento, el arenal acecha en los caminos, el mar es un encono. 

He visto un jefe en cuya manta era más ardiente lo azul que en el cielo incendiado. 

La mezquita cerca del biógrafo luce una claridad de plegaria. 

La resolana aleja las chozas, el sol como un ladrón escala los muros. 

África tiene en la eternidad su destino, donde hay hazañas, ídolos, reinos, arduos bosques y espadas.

Yo he logrado un atardecer y una aldea.

Jorge Luis Borges, 1925

Me he encontrado como por casualidad con este poema de Borges. Aunque díficil de leer, sí que es cierto que hay reflejos de una eternidad en Dakar. Y es que el tiempo no pasa. O si pasa es más lento. O si es el mismo se disfruta más. El sol luce casi siempre alto y fuerte. Las prisas de nuestra Europa no existen. Las horas de los rezos marcan los instantes. Las comidas alrededor del plato son su alimento. Día tras día ven pasar las horas. Disfrutando de la simple conversación, del té y de su religión. Así se pasan sus días.


El lugar de donde no se regresa

Sin hacer caso a la frase que da nombre al lugar al que nos dirigíamos, y título a esta entrada; el domingo, un amigo y yo, decidimos alquilar unos Kayaks en la petite corniche de Dakar y lanzarnos a golpe de remo a alcanzar esa isla declarada patrimonio de la humanidad. He de decir, que desgraciadamente no lo es por su belleza natural, sino por su desgraciada historia: la isla de Gorée.

Tres kilómetros y medio fue lo que tuvimos que remar para alcanzar la distancia que separaba Dakar de Gorée. A nuestra llegada nos encontramos con una playa acogedora. La única de la isla. Gorée trae cada año miles de turistas. Sus bonitas casas coloniales traen recuerdos de la época colonial holandesa, inglesa y francesa, aunque los primeros en asentarse en aquel lugar fueron los portugueses.

No era sólo el desafío de alcanzar la isla a golpe de remo lo que nos animó a ir, queríamos acercarnos un poco a esa trágica historia de esclavitud que se desarrollo en la isla durante la época colonial europea.

Tras visitar el fuerte de Gorée anduvimos por sus coloridas calles de vivos colores y llamativas buganvillas y por sus casas, muchas de ellas desgraciadamente mal conservadas. El lugar que nos esperaba era “la maison des esclaves” o “casa de los esclavos”, en ella, los colonos europeos encerraban a los nativos para posteriormente ser enviados como esclavos a las diferentes partes del mundo, muchos de ellos a América. Esto es lo que se cuenta de ella:

“Es imposible precisar actualmente los enormes costos humanos que para las naciones africanas significó este comercio, se calcula que al menos veinte millones de hombres, mujeres y niños fueron secuestrados en sus aldeas, trasladados y vendidos a tratantes que se establecieron abiertamente en la isla de Gorée, aquí eran aprisionados en calabozos, eran encadenados como animales y colocados espalda con espalda, como sardinas enlatadas, para esperar a que fueran vendidos, antes de que decayeran físicamente y fueran sacados de ese lugar.

El diseño de la Casa de esclavos, como la que existe convertida en museo, incluía una sala para hombres, una para recuperar peso, una para mujeres, otra para mujeres jóvenes, una para niños; se tenía especial cuidado en que los llantos de los niños no pudieran ser escuchados por sus madres, para evitar que estas sufrieran y perjudicaran su estado de salud.

Para los efectos del mercado, las mujeres tenían un valor mayor que los hombres, siendo el factor determinante la salud, el busto y la dentadura, los niños eran evaluados por su dentadura y las condiciones en que se encontraban al momento de la transacción; carecían los niños de nombre individual y se les llamaba por las características de la dentición, los hombres deberían pesar cuando menos 60 kilos. Todos los esclavos eran exhibidos en las escalinatas exteriores de la Casa de los Esclavos, donde eran manipulados como animales para analizar y discutir el precio, en lo alto de las escalinatas se encuentra un balcón desde donde los mercaderes y tratantes ajustaban el precio.

Finalmente, eran llevados los esclavos de los calabozos al punto en que serían embarcados, el pasillo que los conducía era conocido como El lugar de donde no se regresa, no era muy ancho para facilitar el manejo de las personas y en la oscuridad del túnel, al final, se apreciaba la luz del sol y el mar, en este lugar era el último en que la familia podía verse, pues en lo sucesivo cada uno sería trasladado a diferentes lugares de América. Eran embarcados en botes para subirlos después a los barcos y los esclavistas frecuentemente utilizaban este momento para hacer limpieza y eliminar a los esclavos que estaban enfermos o no eran fácilmente comercializables, entonces los lanzaban al mar infestado de  tiburones”

La esclavitud sería finalmente abolida en 1848. Impacta leer el trato que se les daba a estas personas. Ver las fotos de esas hileras de pobre gente atadas con cadenas y en fila esperando ser enviados a algún lugar del mundo. Asombra ver que tanto afán y ansia de poder pueda cegar de esta forma al ser humano.

Hoy en día se ha convertido en un lugar de memoria y reconciliación. Numerosas personalidades han pasado por allí. Juan Pablo II, Nelson Mandela, George Bush, Bill Clinton, François Mitterand y tantos otros… para recordar lo que el ser humano es capaz de hacer y no ha de volver a repetir.

“Solo, aquellos que han vivido entre estos muros, han conocido el precio de la libertad”


Primeros trabajos

Hace tiempo que no escribo. Eso es bueno y malo. Bueno porque quiere decir que cada vez tengo menos tiempo libre del que disfrutar y eso es que hay cosas que hacer y trabajo; y malo, porque si dejo de contar lo que por aquí me pasa dejaréis de tener noticias mías…

Reanudo mis escritos anunciándoos que mis primeros trabajos en Senegal llegaron. Surgieron en la mina de Lam Lam, a unos 75 km de Dakar hacia el interior. Se trataba de unos trabajos de sondeos mineros en una mina de fosfatos a cielo abierto. Por Senegal existen muchos yacimientos de fosfatos, y varias empresas españolas explotándolas. Nosotros nos encargábamos de buscarles los fosfatos y delimitarles la zona en la que están. Nos trajimos a un sondista español, Roberto, que soportó muy estoicamente lo que es venirse a un país del África subsahariana habiendo salido sólo una vez de España en el 92…

Con nuestra máquina de sondeos TP50 montada sobre camión realizamos todos los sondeos, el último hasta una profundidad de 30 metros.

Al parecer hay mucho trabajo de este tipo aquí, esperemos seguir firmando contratos de prospección como estos. Por otro lado nos siguen llegando pedidos para la realización de estudios de suelos y cimentaciones de edificios, muros de sostenimiento, depósitos de agua etc. Sólo ante el peligro, pero con la ayuda de la experiencia de nuestra empresa en España esperemos resolverlo todo y tirar para adelante.

El clima en Dakar se ha suavizado. Las temperaturas ahora son muy agradables, y cada día luce el sol, lo que es de agradecer.

Últimamente me he dado cuenta de una característica de los senegaleses, y es su facilidad de conversación. Les encanta conversar, en todo momento. Sobre la familia, las mujeres, el trabajo o cualquier otra cosa de la que puedan hablar. Tanto es así que a Roberto se le calló todo el varillaje de la máquina de sondeos al sondeo… (una suerte poder recuperarlo al final) ya que los ingenieros geólogos de la mina que controlaban no paraban de hablar, y preguntarle… Finalmente tuvo que hacer una línea en el suelo y decir: “Aquí quien no esté trabajando y se dedique a charrar que se ponga detrás de la línea y ¡nos deje trabajar en paz!” Todo esto lo dijo en Español y claro, los senegaleses ni “papa” de lo que estaba diciendo…pero entendieron su tono de voz y sí, se pusieron detrás de la ralla. El caso…que no callan.

Espero seguir contándoos más cosas. ¡Cuidaros! Os adjunto la foto del “equipo A” con Roberto y los otros dos senegaleses, que una vez Roberto se vaya tomaran el mando.

 


Descubriendo nuevas experiencias

Hace mucho tiempo que no escribo. He dejado el blog a un lado y eso no es bueno. Estas semanas han continuado igual (cuando me refiero a que han continuado igual estoy obviando esas “cosas raras” que ves en el día a día de Dakar claro…). Pero sí, acostumbrado a esas rarezas en el día a día, todo ha continuado igual. En el trabajo poco a poco haciendo avances. Y en mi día a día mejor. Se acercaba mi cumpleaños, y quise darme un homenaje el pasado fin de semana.

Fue muy interesante. Lleno de nuevas experiencias y lugares. Lo que te hace desconectar un poco del día a día de Dakar. Fuimos al Lago Rosa, conocido por que era la última etapa del rally Paris-Dakar. Se llama así por el color de sus aguas. A una cierta hora del día se tornan de un color rosa producido por la cantidad de sal en ellas. El baño era obligatorio y la experiencia de flotar única. Costó llegar. Aun estando a pocos kilómetros de Dakar, y siendo de los lugares más famosos de Senegal, el recorrido por sus carreteras sin asfaltar no es fácil. Varios hoteles esperan al turista, hoteles de las mejores épocas de este lago que da sal a todo el país.  Tras el baño y de disfrutar de una tarde tranquila al borde del lago nos atrevimos con un paseo a caballo. Empezó siendo un paseo, el caballo no corría ni aunque le pusiesen una pistola en la cabeza. Paseamos por las dunas de la playa, vimos camellos sueltos y un pobre delfín en la orilla, disfrutamos del atardecer sobre el caballo. Eso sí, era un caballo listo, me di cuenta porque cuando dimos la vuelta, el “tío”, por llamarlo de alguna forma, se puso a trotar contento sabiéndose de vuelta “a casa”. Practiqué el troté un poco. Poco a poco lo voy mejorando, aunque aún me queda. Y acabé, bajo el visto bueno del propietario del caballo, galopando sobre las dunas de la playa. Mi amiga Leia y yo recibimos ¡Bravos! De los lugareños allí presentes. Era una bonita estampa, y se ve que no a todos los turistas les da por galopar. A última hora volvimos, ya cansados para dormir en Dakar. Al día siguiente nos esperaba otra aventura.

El domingo amanecí tarde. Comí pronto y me dirigí a la isla de Ngor, en el norte de Dakar. En Ngor nos aguardaba el equipo de buceo. Allí existe una escuela de buceo, gestionada por una pareja de franceses. Ella notaria de profesión. Decidió dejarlo todo, cansada de su trabajo, y venirse a Dakar a montar una escuela de buceo. Increíble (ya puedo decir que conozco a una de estas valientes personas). Con ellos hice el Bautismo. Al lado de la isla de Ngor nos explicaron los conceptos básicos y descendimos a unos seis metros de profundidad. Sin tener el título no nos dejaban más, pero allí estuvimos durante media hora. Viendo peces globo, rocas, peces y pecios.

Unas experiencias increíbles y un gran fin de semana.


Senegal. Rumbo al sur.

Hace unas semanas y casi por casualidad me crucé con una expedición que llamaba la atención. Se trataba de una caravana de tres autobuses repletos de jóvenes, un 4×4 a la cabeza y otro cerrando la expedición. Me llamó la atención que todos eran blancos y que me traían aires de España. Cuál fue mi sorpresa cuando leí en los rótulos de los autobuses: “Madrid rumbo al sur”. ¡Vaya sorpresa, el mundo es un pañuelo!

Yo en ese momento iba hacia el trabajo, en mi coche junto a tres senegaleses más. Decidí saludarles. ¿Qué pensarían de mí los que allí me vieron? Allí iban todos con sus camisetas verdes, sus mochilas y botas.

Madrid rumbo al Sur es una iniciativa de la comunidad de Madrid para jóvenes de secundaria con la intención de sensibilizarlos y para hacerles conocer los diferentes proyectos de cooperación y desarrollo, infundirles valores y ayudarles a vivir una experiencia increible. Este año se desarrolló en Senegal y los chavales tuvieron la oportunidad entre otras cosas de conocer los proyectos de cooperación que se desarrollan aquí.

Hoy me los he vuelto a encontrar, esta vez a través de un artículo del periódico “El mundo”. De iniciativas como “Madrid rumbo al sur” se puede aprender mucho y vivir una gran experiencia.

Os remito el artículo en el que habla de su paso por Senegal y os acerca un poquito más información sobre este país en el que me encuentro. Os adjunto un video que muestra su paso por Dakar, para que con el video está vez podáis apreciar mejor los detalles de esta cultura.

Madrid Rumbo al Sur

Senegal, país destino de ‘Madrid Rumbo al Sur 2011’ es, dicen, el ámbito ideal para la iniciación africana. Allí las esencias del África Negra, si es que siguen existiendo fuera de ‘reservas’ aisladas en este mundo mestizo, conviven con la influencia occidental derivada tan solo en parte del pasado colonial francés.

De esta manera, las visitas a poblados más o menos remotos, donde “lo africano” -según lo recoge nuestro acervo marcado por lecturas y filmes- es más reconocible, alternan con el conocimiento de la realidad –miserable las más de las veces- del Senegal urbano y de sus empobrecidos límites.

No es casual que entre los jóvenes expedicionarios, las imágenes más marcadas, una vez finalizado el viaje, sean dos: por un lado la lucha contra el complejo medio natural africano, representada por el obligado vadeo, bajo la torrencial lluvia, de una crecida corriente de agua tributaria del Gambia, y por otro la miseria urbana concentrada, con plásticos, cartones vivos, envoltorios-vivienda y olor fecal, de la zona que bordea el tren que une las localidades de Dakar y Thies.

Aventura y cooperación: equilibrio

Para los organizadores de ‘Madrid Rumbo al Sur’ supone un quebradero de cabeza alcanzar el equilibrio entre el componente ‘aventura’ y el programa académico y de visitas que pretende sensibilizar a los jóvenes en todo lo relativo a la Cooperación.

El Hombre propone y África dispone, y, en ocasiones, la meteorología y otras circunstancias impiden la visita a tal o cual proyecto. O el acceso a tal o cual lugar.

Finalmente, los chicos tienen la oportunidad de experimentar en ambos ámbitos:

La Aventura de vadear una corriente de agua torrencial bajo la lluvia a las puertas del País Bassari, la de cruzar en cayucos el ancho y brillante río Saloum, el del gran Delta, o la de acceder en lanchas a la arenosa lengua de tierra de Barbarie, o la épica travesía de la ruta de la playa que une Saint Louis y la capital senegalesa, coincidente con la última etapa del extinto rally París-Dakar, entre otros momentos memorables, cumplen más que sobradamente con lo relacionado con la adrenalina.

No queda finalmente cojo tampoco lo relacionado con el aspecto académico y la sensibilización a la cooperación: La visita y conocimiento de proyectos como los de los salesianos de Tambacunda, o la “Pouponnière” de Dakar, o los de Tostan o Arquitectos Sin fronteras en el interior del país, o del trabajo silencioso de religiosos y miembros de ONG’s en situaciones siempre complicadas, es complementado con talleres sobre Cooperación, Cuaderno de Viaje, Astronomía, música africana, Historia, charlas sobre aprovechamiento del agua o sobre las labores humanitarias del ejército español del siglo XXI, entre otros.